"Los amigos de Georges" - SELFA canta BRASSENS




1. LA RUTA DE LOS 4 CUENTOS ("La route aux 4 chansons") Adapt. E. Peralta
2. TIEMPO AL TIEMPO ("Marquise") Adapt. A. Selfa
3. LA MAESTRA DE ESCUELA ("La maitresse d'ecole") Adapt. J. Carbonell
4. MARIETA ("Marinette") Adapt. Javier Krahe
5. EL TESTAMENTO ("Le testament") Adapt. Pierre Pascal
6. LOS ZUECOS DE ELENA ("Les sabots d'Hélène") Adapt. A. Selfa 
7. EN EL AGUA DE UNA FUENTE ("Dans l'eau de la claire fontaine") Adapt. A. Selfa
8. CAZANDO MARIPOSAS ("La chasse aux papillons") Adapt. A. Gray
9. EL PORNÓGRAFO ("Le pornographe") Adapt. Agustín Gª Calvo
10. LAS TROMPETAS DE LA FAMA (Les trompettes de la renommée) Adapt. A. Gª Calvo
11. EL RAPAZ QUE TOCA EL FLAUTÍN ("Le petit loueur de flûteau") Adapt. A. Gª Calvo
12. EL REY COJO ("Le roi boîteux") Adapt. Agustín Gª Calvo

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Grabado en Llaurí (Valencia) en 2012  
Voz y guitarra: Antonio Selfa
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Las 3 primeras estrofas son de las “Stances à Marquise” de Pierre Corneille (1603-1684). Marquise-Thérèse de Gorla era por entonces una joven actriz de la compañía de Molière de la que estaba enamorado Corneille. La cuarta estrofa está escrita 2 siglos y pico más tarde por el provocador periodista y novelista Tristan Bernard (1866-1947), que pone en boca de ella una irónica y contundente respuesta a los 'consejos' de Corneille.
En mi adaptación he suprimido deliberadamente los nombres propios que aparecen en la letra original (Corneille et Marquise), por lo que he titulado la canción: "Tiempo al tiempo" en vez del evidente "Marquesa", así evito de paso la confusión con el título nobiliario.

Con los años es verdad
que mi rostro envejeció;
recuerde usted que a mi edad
no estará mejor que yo.
El tiempo a las bellas cosas
se complace en marchitar,
él sabrá ajar sus rosas
como mi frente arrugar.
El firme curso del tiempo
nadie lo puede parar:
Como a usted a mí me vieron,
como soy yo la verán.
Puede que un día sea una anciana
pero ahora tengo veintitrés:
mi piel está fresca y lozana,
así que, amigo, fastídiate.
Mi piel está fresca y lozana,
así que, en tanto, ¡jódete!.




  
LA MAESTRA DE ESCUELA

En la escuela en la que aprendimos a sumar
la maestra tenía ganas de innovar,
y el tiempo en que aplicó aquel sistema audaz
fue dulce de verdad, dulce pero fugaz,
dulce pero fugaz.
Antes de llegar ella había tal dejadez
que de orejas de burro nunca hubo escasez
y quienes las vendían vieron la ocasión
de hacer una fortuna ante esta situación,
ante esta situación.
La maestra tenía aires de innovación
y al mejor de la clase un beso prometió;
un beso de los que en el cine se dan
en la boca al final la chica y el galán,
la chica y el galán.
Entonces sucedió algo insólito, pues
ya no hubo más novillos, más desinterés,
y aquellos vendedores de repente ¡plaf!
supieron lo que es la bancarrota, el crack,
la bancarrota, el crack.
El director cuando el curso llegó a su fin
las notas nos leyó con cierto retintín,
y la pobre maestra llena de rubor,
pues a todos nos dio matrícula de honor,
matrícula de honor.
En el recreo fue en donde ella se vio
obligada a cumplir lo que nos prometió,
y al ser tantos a los que tuvo que besar
la sesión se alargó hasta la hora de cenar,
la hora de cenar.
Huelga decir que aquel sistema innovador
no lo admitió jamás el necio del rector
de la escuela a pesar de su buen palmarés
se expulsó a la maestra pocos días después,
pocos días después.
E hizo la ociosidad su reaparición
si exceptuamos al sempiterno empollón
y el curso posterior fue un fracaso total
pues la clase sacó suspenso general,
suspenso general.
En la escuela en la que aprendimos a sumar
la maestra tenía ganas de innovar,
y el tiempo en que aplicó aquel sistema audaz
fue dulce de verdad, dulce pero fugaz.




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 LOS ZUECOS DE ELENA - Les sabots d'Hélène
(adapt. de A Selfa)

Los zuecos de Elena, 
rotos y enfangaos 
los que por su lao 
pasaban se burlaban de ella 
y la pobre Elena, 
allí como un alma en pena 
No busques más una fuente buena 
donde poder beber, 
las lágrimas de la pobre Elena 
podrán calmar tu sed.

Me metí en faena 
y se los quité 
los zuecos de Elena 
sin remilgos ni condena 
y hallé mi faena bien pagada, pues 
en los zuecos de la pobre Elena 
tan rotos y enfangaos 
yo descubrí los pies de una reina 
y me los he guardao.

El vestío de Elena, tan apolillao, 
los que por su lao....

Me metí en faena 
y se lo remangué 
el vestío de Elena, 
yo que no veo el problema, 
y hallé mi faena bien pagada, pues 
bajo el vestío de la pobre Elena 
tan viejo y arrugao 
yo descubrí piernas de una reina 
y me las he guardao.

El corazón de Elena nunca había cantao, 
los que por su lao...

Metido en faena 
allí me paré, 
allí me quedé 
a escuchar el corazón de Elena 
y hallé mi faena bien pagada, pues 
el corazón de la pobre Elena, 
que nunca había cantao, 
escondía el amor de una reina 
y yo me lo he guardao.



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MARIETA - Marinette (Adapt. de J. Krahe)



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2 comentarios:

  1. Con esta magnífica entrada estoy disfrutando toda la mañana.

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  2. Porbuu7.4.14

    Un goce!

    Gracias

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