Canciones de GEORGES BRASSENS adaptadas por AGUSTÍN Gª CALVO










- La mala reputación  (La mauvaise réputation)
- Tan linda flor  (Une jolie fleur)
- La mujer de Abel  (La femme d'Hector)
- Cuando pienso en Teresa  (Fernande)
- Los ombligos  (Le nombril de femmes d'agent)
- Se me fue el santo al cielo  (Je suis un voyou)
- El enterrador  (Le fossoyeur)
- 93 veces de cien  (Quatre vingt quinze pour cent)
- Morir por ideas  (Mourir pour des idées)
- Puta de ti  (Putain de toi)
- Rebotes en el agua  (Les ricochets)
- A la sombra del corazón  (A l'ombre du coeur de ma mie)

(grabadas en Valencia entre 1990 y 1995)






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LA MALA REPUTACIÓN  (G. Brassens / Adap. A.G. Calvo)
Gloria Aleza (violoncello) 
(Fragmento)



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LA MALA REPUTACIÓN” (“La mauvaise réputation”)
(G. Brassens / Adapt. Agustín G. Calvo)

En el pueblo yo, con perdón,
tengo mala reputación:
que me mueva o quieto me esté
paso por un qué sé yo qué.
Y eso que no sé que a nadie le dañe
que yo a mi manera me las apañe.

Pero es que ellos no quieren que
ande uno por donde le dé:
no, jamás te perdonarán
si no vas por donde ellos van.

To el mundo dice “Mira, ahí va”
menos los mu – dos, claro está.

¿Que es el 12 de Octubre hoy?:
en mi camita yo me estoy;
y si suena la musicá,
yo, ni me viene ni me va.
Y no sé que a nadie le perjudique
porque a los desfiles no me dedique.

Pero…

To el mundo apunta para acá
menos los man – cos, claro está.

Si un ratero pasa a mi lao,
que lo persigue un hombre honrao,
pues ¿qué quieren?: yo meto el pie
y el de atrás de morros se ve.
Y el caso es que a nadie arruino de veras
por dejar que escapen los robaperas.

Pero...

No hace falta ser un faquir
pa adivinar mi porvenir:
si una cuerda a gusto les dan,
de corbata me la pondrán.
y el caso es que el cielo no se desploma
porque mi camino no vaya a Roma.

Pero…

To el mundo en la horca me irá a ver
menos los ciegos, es de creer.





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“TAN LINDA FLOR” – “Une jolie fleur”
(G. Brassens / Adapt. Agustín Gª Calvo)

Tan ciego nunca hubo un enamorao
que como yo anduviera de cogote:
la vista, en fin, me la había jorobiao
de tan de cerca mirarle el escote.

Tan linda flor en pellejo de zorra,
zorra tan linda en disfraz de flor,
que te hace un mimo y te atrapa y te emporra
y por la porra te lleva alrededor.

La había dotado Dios de gracias mil:
de las que dan calambre si se toca:
tantas, que yo, que si aquí, que si allí,
ya no sabía donde dar de boca.

Tan linda flor…

Cabeza no tenía: en un dedal
cabía toda su intelectamenta;
pero una chica, pal juego floral,
no hace falta que haya inventao la imprenta.

Tan linda flor…

Al fin se las piró a lo natural,
dejándome en lo propio un purgatorio,
y no pudo curarme de ese mal
ni la botica de San Palmatorio.

Rabia me dio, pero, ya desangrao,
mi corazón la tiene perdonada
de habérmelo dejao tan desgarrao
que a nadie ya puede servir pa nada.

Tan linda flor…


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 LA MUJER DE ABEL
En nuestra horda incivil
¿cuál es la más gentil,
la más amable de las
damas de los demás ?
cuál nuestra tata angelical,
la hermanita de cada cual ?
Siempre al quite en la mala hora,
¿quién es ese hada bienechora ?

No es la mujer de Beltrán,
no es la de Sebastián,
no es la de Sgismundo ;
no es la mujer de Fermín,
la mujer de Agustín
ni la de Benjamin ;
No es la mujer de Raúl
ni la de Barbazul
ni la de Turismundo,
menos aún la mujer de Fidel,
que es la
mujer de Abel.

...
 
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MORIR POR IDEAS (Mourir pour des idées)

¡Morir por una idea!: idea interesante;
por no tenerla, yo por poco fallecí:
pues los que la tenían, mayoría aplastante,
aullando "¡Muera, muera!" se echaron sobre mí.

En fin, me han convencido: mi Musa desatenta
reniega de su error y vota su moción,
con una leve enmienda a la formulación:
por la Idea morir, sí, pero a muerte lenta,
sí, pero a muerte lenta.


Visto que nada va a perderse con la espera,
vamos al otro barrio sin prisa por llegar:
pues, si aprieta uno el paso, puede ocurrir que muera
por ideas que ya han mandado retirar.

Pues bien, si hay algo amargo y triste, es darse cuenta
al rendir uno a Dios el alma, de que no
cogió la buena idea, de que se equivocó.
Por la Idea morir, sí, pero a muerte lenta,
sí, pero a muerte lenta.


Los que con más ardor predican el espicho
casi siempre acá abajo se suelen demora:,
"Morir por una idea" es (nunca mejor dicho)
la razón de su vida, y la han de aprovechar.

Los hay que, con el noble ideal que los alienta,
si se descuidan, viven más que Matusalén;
deduzco que se dicen aparte ellos también
Por la Idea morir, sí, pero a muerte lenta,
sí, pero a muerte lenta.”


De ideas que den pie para estirar la pata
sectas de mil colores ofrecen arsenal;
así que se pregunta la victima novata:
"Morir por una idea, muy bien, pero ¿por cuál?";

y, como se parecen una y otra y cuarenta,
al verlas con sus mil pendones avanzar,
el listo en torno al hoyo da vueltas sin parar.
Por la Idea morir, sí, pero a muerte lenta,
sí, pero a muerte lenta.


Y al menos, si bastara un par de escabechinas
para que todo al fin cambiara y fuera bien,
después de tantos siglos de ilustres sarracinas
tendríamos acá que estar ya en el Edén;

mas la Edad de Oro siempre mañana se presenta:
el Dios del Ideal jamás calma su sed;
y es siempre muerte y muerte, muerte una y otra vez.
Por la Idea morir, sí, pero a muerte lenta,
sí, pero a muerte lenta.


Ustedes, los que animan a pasar por el tajo,
mueran delante: el paso les cedemos, y ya;
pero dejen vivir a los otros, ¡carajo!;
la vida es todo el lujo que en vida se les da.

Porque, al fin, la Pelona nunca pierde la cuenta:
no hace falta que nadie le ayude en su misión.
¡Basta de fantochadas al pie del paredón!
Por la Idea morir, sí, pero a muerte lenta,
sí, pero a muerte lenta.






Con Cayetano Bravo (contrabajo) y Joanma Romero (guitarra). 
Nuestra primera actuación en directo ("L'andalús", Favara,1995)


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Ensayando "Los ombligos" en Russafa (Valencia) con Anna Garcia (contrabajo)
y Carlos Carrasco (guitarra) / Vídeo: Javi Sanmartin, 2014


LOS OMBLIGOS

Ver un ombligo de mujer de ejecutivo no es pintura
para elevarlo a uno al cenit del Arte ni de la Cultura:
Pero hace poco hubo en París un hombre probo y obsesivo
por contemplar sólo un botón de cónyuge de ejecutivo.

“Ay, me hago viejo” suspiraba “y en el curso de mis días
ombligos me ha tocado ver de todas las categorías:
de esposas de industrial, de juez, de cura, de guardián de archivo,
pero un ombligo nunca ví de una mujer de ejecutivo.

Mi padre vio, como me veis, ombligos de mujer de agente;
gozó mi hermano la visión del de señoras de intendente;
vio mi hijo el timbre de una tronca de ministro progresivo
y yo no he visto ni un ombligo de mujer de ejecutivo.”

Así andaba gimiendo en público el buen hombre, cuando en esto
la hembra de un Cuadro Superior, tendiéndole su ombligo honesto,
le dijo: “Voy a terminar con su tormento corrosivo:
le haré el ombligo ver al fin de una mujer de ejecutivo.”

“¡Aleluya!” clamó el vejete “Vino el éxito a mi empeño.
¡Moción de gracias al Señor! que voy a realizar mi sueño.”
Emocionado se  internó bajo el corsé caritativo,
fijos los ojos al botón de una mujer de ejecutivo.” 

Mas, ay, que estaba reventao por el exceso de su celo,
y cuando el blanco iba a alcanzar de 15 trienios de anhelo,
la muer-muer-muerte lo atrapó a un palmo ya de su objetivo.
Nunca un ombligo pudo ver de una mujer de ejecutivo.




Con Agustín García Calvo en el 'Made in Spain' (Cullera, 1996)


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  A. Selfa       Isabel Escudero    A. Gª Calvo     Conxa Martínez



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Cando pienso / Cançó de l'Enriqueta ("Fernande")
en la Sala Russafa Octube de 2014
junto a MIQUEL PUJADÓ


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"CUANDO PIENSO..." - ("Fernande")
(G Brassens / Adapt. Agustín Gª Calvo)


Rutinillas de solterón,
yo he tomao la costumbre
de aligerar mi pesadumbre
a los sones de esta canción:

Cuando pienso en Teresa
se me pone tiesa;
cuando pienso en Belén,
tiesa también;
cuando pienso en Cristina,  
rediós, que se me empina;
si pienso en Mariló,  
pues no, ya ven que no.  
En esto de empalmar
no se puede mandar.

Esta exaltante cantinela
que a la firmeza incita
se oye sonar en la garita
del aguerrido centinela:

Cuando pienso…

Pa hacer más dulce el desamparo,
la soledad más tierna,
mientras vigila su linterna
canta el farero allá en su faro:

Cuando pienso…

Tras el rezo en el refectorio,
sin virgen que le asista,
canta triste el seminarista
hincado en su reclinatorio:

Cuando pienso…

Cuando mis flores fui llevar
a la Cruz del Caído,
al soldado desconocido
con emoción le oí cantar:

Cuando pienso…

Y pongo aquí punto final
a este viril rosario,
sugiriendo a los solitarios
que lo hagan su himno nacional.

Cuando pienso....




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"G. Brassens | 19 canciones con versión para cantar de Agustín Gª Calvo"




 Editorial Lucina


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Selfa canta Brassens, versiones de Agustín García Calvo
Selfa canta Brassens en castellano